domingo, 24 de abril de 2016

El Yin y el Yang emocional



     Un rayo de luz, una vela entre la oscuridad y el asfixio de no respirar. La primera palabra del libro que llevas esperando meses, el primer acorde de tu álbum favorito y, el roce de tus manos con tu mascota. Tu bolígrafo al ser utilizado por esa persona que llevas alabando años y que ni en tus mejores sueños pensaste en conocer. La causante del suspiro que sin querer, soltaste al ver las letras del folio que muestran el premio del esfuerzo al estudiar. Esa es la felicidad.

    Pero, y si dijésemos, la caja de cerillas que tras mucho tiempo ha sido vaciada, los pulmones oxidados y sin fuente de energía. Las lágrimas de un bebé cuando su estómago se revela, la tumba de un familiar que tras años y años ha ido recolectando una floristería entera. La sensación de tu frente apoyada contra el cristal mientras en tu cabeza se repite una y otra vez The Daily Mail. La causante de tus hombros encorvados cuando te repiten una y otra vez lo poco que vales. Esa es la tristeza.




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